
La técnica por excelencia recomendada por los expertos es: Ignorar. Es la fórmula más rápida para liberarse de este comportamiento, ya que el objetivo principal de la mayoría de las pataletas es llamar la atención y nada más. Como no se puede razonar con el niño en medio de un arranque emocional, es preferible no intentarlo. Hay que tener paciencia. Apártese. Haga otras cosas mientras dure la pataleta. Si el niño está en un lugar seguro se puede inlcuso abandonar la habitación, observando la situación a distancia. Si no se puede ignorar la pataleta o el niño la prolonga mucho, espere unos minutos a que su llanto disminuya y dígale: "Cuando hayas terminado de llorar, vuelve y nos iremos a jugar". No diga nada más. No se sorprenda si grita más, ya que se le ha prestado atención. Repita la frase si lo considera necesario. No haga nada más, la meta que se persigue es que el niño abandone su actitud.
En nuestro caso, gracias a Dios hemos mejorado mucho y ya no tenemos esos episodios, lo que nos ha ayudado a superar esto es conversar sobre el tema: le hablo y le explico que no va a lograr nada comportándose así y que no se entiende cuando habla llorando y por ende no la puedo ayudar, incluso recreo su comportamiento llorando y pataleando para que vea que no se entiende nada y que no puedo obtener lo que quiero de esa forma, estas conversaciones la hacemos jocosamente y nos reimos. También le explico que los niños granden no lloran ni patalean, los bebés si .. porque no saben hablar ni decir lo que necesitan o quieren.
En caso de que tenga inconvenientes manejando las rabietas de sus niños, también les recomiendo conversar con su pareja y definir estrategias de forma que el niño vea una misma actitud frente a este comportamiento. También puede consultar el psicológo del colegio que tienen conocimiento y experiencia en estas situaciones.
Fragmentos del libro "Portarse Bien" de Stephen Garber.
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